Relacionar

Queremos ver líderes ministeriales fomentando la transformación del evangelio en sus comunidades. Creemos que esto comienza en el corazón del líder ministerial. El primer paso para nosotros es relacionarnos con quienes trabajamos para ayudarles a tener una relación más profunda con Cristo. Nuestra esperanza es que su renovada relación con Cristo rebosará en sus ministerios y como resultado, en sus comunidades. Así que conversamos en persona, por teléfono, por Skype o en una invitación para tomar un café. Así conocemos a las personas a quienes el Señor nos está permitiendo servir.

Aprender

Nosotros escuchamos. Queremos aprender acerca del contexto, los patrones de aprendizaje, los factores culturales y los asuntos sociales que afectan la transformación. Completamos cuadros y analizamos los patrones de referencia y luego, determinamos posibles formas de trabajar en colaboración. Deseamos aprender y compartir recursos juntos. El tema aquí es: juntos.

Equipar

Aquí, nosotros aplicamos lo que hemos aprendido. A través de nuestra variedad de servicios, personalizamos el contenido para que sea tan relevante como sea posible para los líderes. "Equipar", en nuestros términos, significa que hemos ayudado a presentar soluciones personalizadas para un grupo particular de personas. Esto podría ser a través de un taller de desarrollo de liderazgo, un taller de narración de historias bíblicas, la reescritura de un curriculum bíblico, la implementación de ciertas tecnologías y más. Mediante el trabajo con quienes son "capacitadores de capacitadores" (a veces los llamamos TOTs - del inglés "trainers of trainers") maximizamos la habilidad de causar un efecto de onda en aprendizaje y equipamiento.

Transformar

La transformación es el resultado que esperamos ver en este proceso. Hablando en términos prácticos, queremos ver más creyentes que tengan una relación más profunda con Cristo. Mientras la transformación tiene lugar en la comunidad, queremos ver relaciones más saludables e iglesias más fuertes. Como equipo, reconocemos que nuestro trabajo es parte del plan de Dios para transformar las vidas de aquellos con quienes trabajamos, pero primero, la transformación de nuestros corazones. La transformación es central en nuestra cultura de equipo y nuestras relaciones con los demás.